Agradeciendo esta opinión a la investigación realizada por la alumna Melissa Erandi Albarrán Ramírez, alumna de la Licenciatura en Planificación para el Desarrollo Agropecuario.
El municipio de Villa Victoria, ubicado en las montañas del poniente del Estado de México, a poco más de una hora de la Ciudad de México, es uno de esos sitios en donde se visualizan la diversidad contrastante: producen toneladas de alimento para el ganado y al mismo tiempo, existe una dificultad en su población en cuanto a la disponibilidad de alimentos.
Esta localidad, con alrededor de 108,000 habitantes, aún existen signos de la práctica de la lengua materna mexicana mazahua-matlatzinca, se caracteriza también por ser uno de los principales productores de avena forrajera en verde del Estado de México. Desde el ámbito agropecuario, cuenta con aproximadamente con 5,060 hectáreas dedicadas a la producción de avena y con una producción cercana a las 105,000 toneladas de forraje. A pesar de ello, la población presenta un cierto grado de marginación, el gobierno federal lo califica como alto, y con grados de pobreza significativos con rangos de pobreza moderada y pobreza extrema.
Para comprender está situación por la que atraviesa este municipio, debemos identificar sus condiciones geográficas; El frío, la altitud y el aislamiento relativo de la localidad han configurado las condiciones de vida difíciles para su población, reflejando signos de carencia por el acceso a la alimentación como una situación alarmante.
Enfatizado en la importancia de cultivos en el municipio, su producción ha sostenido la práctica pecuaria de la región, abasteciendo de forraje a productores de leche y carne en distintas zonas del Estado de México y regiones vecinas. Su ciclo agrícola, que tiene como virtud su adaptación al clima frío de la zona montañosa del eje volcánico hace de Villa Victoria un territorio virtualmente irremplazable para este cultivo.
Sin embargo, la dinámica productiva de la avena forrajera no se ha reflejado en las condiciones del ingreso o del bienestar para los productores locales, haciendo que el municipio sólo sea medio de producción para otros sitios, pero que no logra retener el valor de lo que genera, esto refleja que en los campos cuyos dueños difícilmente pueden pagar la renta de una parcela o cubrir los costos de un ciclo de siembra completo.

Analizando meticulosamente, la economía local en el municipio no genera empleos suficientes, y en el sector agrícola, pese a su volumen de producción, opera en condiciones de informalidad y precariedad que impiden un desarrollo sostenible, y por otro lado, el poder adquisitivo de los productores rurales que compran insumos y venden sus cosechas sin poder incidir en los precios la cadena productiva.
Aunado a ello, los productores están ante escenarios como las pérdidas de cosechas derivadas de factores climáticos y plagas, lo que representa una vulnerabilidad en el municipio, el cual no cuenta con una infraestructura adecuada para la mitigación de riesgos agrícolas.
Desde el plano político, Villa Victoria ha sido históricamente gobernada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuya presencia no siempre ha favorecido en cuanto a la transparencia ni la participación ciudadana activa. La actual administración, encabezada por Mario Santana Carbajal para el periodo 2024–2027, hereda un municipio con enormes deudas en infraestructura básica: agua potable, drenaje, pavimentación de caminos rurales y vivienda digna.
La participación ciudadana, sin lugar a duda es un área de oportunidad crítica. Si bien es un municipio con una fuerte identidad cultural mazahua, las formas de organización comunitaria son rara vez reconocidas e integradas en los procesos formales de planeación. Si se incentiva a la integración productiva a los productores de avena, las mujeres representan el 50% de la población y un incentivo a incrementar la tasa de empleo, generaría vías de desarrollo viables.
Si bien estamos en la adaptación de la tecnología en determinadas actividades agropecuarias, no todos los sitios tienen las condiciones para implementarla, y desde luego, no se puede ignorar las condiciones que existen en el municipio de Villa Victoria. Existen alternativas como la agricultura inteligente y las soluciones agrorobóticas se perfilan como las tecnologías agrícolas más influyentes de esta década, están aún lejanos para productores que dependen de tracción animal y de técnicas heredadas.
Por otro lado, Villa Victoria, tiene un potencial productivo con su clima, podría resaltar si se impulsan acciones hacia una infraestructura de riego tecnificado y asistencia técnica continua para sus productores de avena forrajera, bajo el objetivo de una rentabilidad y estabilidad social.
En el plano energético, para sitios como el municipio de Villa Victoria, por su ubicación geográfica y con recursos hídricos significativos, podrían emplear una transición energética basada en micro-proyectos de energía solar o hidráulica comunitaria, los cuales podrían reducir los costos operativos de la producción agrícola y en efecto, mejorar las condiciones de vida en localidades que aún padecen del suministro eléctrico.
Desde luego es importante incentivar la planeación para el desarrollo agropecuario aplicadas a propuestas concretas, estructuradas y con horizonte de implementación real en la localidad, por lo que es recomendable:
- Fortalecer la cadena de valor de la avena forrajera en verde mediante la integración de los productores en organizaciones que les permitan negociar mejores precios, acceder a servicios financieros y reducir la dependencia de intermediarios en la escala productiva.
- Incentivar prácticas para la seguridad alimentaria, como pueden ser los huertos comunitarios, bancos de alimentos, circuitos cortos de comercialización.
- Impulsar la inclusión y participación de las mujeres del municipio como agentes productivas y organizativas.
El municipio de Villa Victoria puede ser un ejemplo de la desigualdad en relación entre el campo y la ciudad, entre el Estado y sus municipios más marginados, entre los indicadores de producción y los indicadores de bienestar. Pero también es una oportunidad para planear el desarrollo agropecuario, reconociendo que producir no es suficiente si quienes los producen se encuentran en condiciones delicadas, por ello, este municipio está en un punto de inflexión, como muchos sitios en la actualidad, bajo la percepción de la globalización, pero si no se atiende adecuadamente a la población, y un manejo serio de la planeación responsable, determinará si la localidad mantendrá su identidad que lo hace único