Agradecemos esta opinión a la investigación realizada por Areli Elizabeth Moreno Uribe, alumna de la Licenciatura en Planificación para el Desarrollo Agropecuario.
Existen sitios emblemáticos para el turismo así como sitios denominados Pueblos Mágicos a lo largo del país, estos espacios son determinados por sus aspectos económicos, sociales, productivos, por sus vistosos paisajes, costumbres y tradiciones, tal es el caso del municipio de Malinalco, ubicado en el sur del Estado de México, entre montañas y vegetación como los son pinos centenarios, encinos y ahuehuetes, su posición urbana entre calles empedradas, fachadas cubiertas de bugambilias, ruinas y atracciones que conforman una identidad que cautiva a quien lo visita.
Para las aproximadamente 28 mil personas que habitaban el municipio, están viviendo un fenómeno preocupante y para muchos desde una perspectiva silenciosa, pero acelerada, que está afectando el patrimonio natural y social del municipio.
Malinalco, por su espacio territorial de riqueza natural, genera sitios turísticos, pero padece de una ausencia en cuanto a una planificación territorial, contradiciendo al municipio de un destino atractivo por sus bosques, su biodiversidad, su paisaje, a un lugar que se está deteriorando por la forma en que el mismo turismo se desarrolla. Por citar un ejemplo, el dinero que genera el turismo residencial no se queda en el municipio, sino que financia la especulación inmobiliaria, encarece la tierra y expulsa, paulatinamente, a los habitantes originarios hacia los márgenes de su propio municipio.
La gentrificación es otro de los fenómenos que está expandiéndose de las zonas urbanas hacia el interior de la república. En el municipio de Malinalco poco a poco se está viendo este escenario, en el reordenamiento territorial, reflejado en el reemplazo del comercio local por negocios orientados al turismo adinerado, reconfigura el acceso a los bienes comunes. Sitios como campos de golf, complejos de lujo y la incursión de la inversión privada sin una regulación estricta, está transformado el entorno en superficies impermeables, afectando a la población con escasos recursos.
Otro panorama que está afectando al municipio, es el efecto de la deforestación, en donde hectáreas de suelo forestal están siendo convertidas en zonas de construcción, esta tala en casos es de forma ilegal. Aunado a ello, existen fenómenos naturales como los incendios forestales, afectando la cobertura vegetal y con un serio agravante, que en ocasiones sus incendios no son accidentales, son consecuencia directa de la presión que el turismo residencial ejerce sobre el ecosistema o la mala planificación territorial.
Visualizando la riqueza en torno a la biodiversidad, el municipio ofrece recursos naturales venados, cacomixtles, mapaches, tlacuaches, coyotes, gavilanes, colibríes y garzas; víboras de cascabel e iguanas; mariposas y escarabajos. Su flora se caracteriza por la presencia de pinos, encinos, ahuehuetes, ocotes y tepozanes, junto con plantas medicinales como la jarilla, el cazahuate y la tronadora. Pero estas especies están en un riesgo si la fragmentación del hábitat continúa a este ritmo.
El cambio en el uso del suelo en el municipio está avanzando de forma significativa; una nueva residencia que se levanta en la periferia del municipio, genera la pérdida de superficie boscosa, la interrupción de zonas de recarga acuífera y el incremento de emisiones de carbono por la destrucción de sumideros naturales. Estos aspectos son fiel reflejo de los efectos del cambio climático, en el que la temperatura en la localidad va en ascenso, las sequías son más intensas, afectando tanto a los ecosistemas como a la producción agrícola local.
El agua en el municipio es un motivo de disputa entre los interesados por el turismo residencial y las necesidades de la población local. El río Chalma (principal arteria del municipio), se está secando por un comportamiento desigual, distribuido en mayor concentración a los grandes fraccionamientos y complejos turísticos, mientras cerca de dos mil viviendas locales carecen todavía de acceso a agua potable y más de mil sitios no tienen drenaje, significando una gestión sin planificación.
Malinalco tiene el sello de Pueblo Mágico, pero contrastante en cuanto a sus condiciones: alrededor del 49% de la población en condiciones de pobreza moderada y el 17% en pobreza extrema; más de 5,000 habitantes se encuentran en entornos de vulnerabilidad; la inseguridad alimentaria oscila cerca del 34%, hay habitantes que no tienen acceso a servicios básicos, o dependen de una economía local desigual por el turismo.
Dado que en Malinalco aún persiste una identidad cultural, esta perspectiva puede atenderse oportunamente y planificar acciones para la conservación de su biodiversidad, así como el gobierno municipal puede aplicar acciones en pro del crecimiento, de manera coherente y con enfoque de justicia territorial.
Este municipio está en un punto de inflexión, como muchos sitios en la actualidad, bajo la percepción de la globalización y sin un manejo serio de la planeación responsable, esto determinará si Malinalco mantendrá su identidad que lo hace único o si se convierte en otro ejemplo de lo que el país está dirigiendo con sus territorios más valiosos: los entrega al mejor postor y luego lamenta haberlos perdido.